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domingo, 20 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (doceava entrada)

Quizás hoy hubiese resultado ser uno de lo mejores días de mi vida sino hubiese sido por un “insignificante detalle”. Muy posiblemente a cualquiera persona el hecho que me ha sucedido le resulte totalmente anécdotico, pero para mi tras los últimos acontecimientos vitales me han chafado el día, aunque lo mejor será que os cuente todo de manera menos atropellada de lo que lo estoy haciendo.
Para comenzar mi día de trabajo fue tal como otro cualquiera. La rutina nunca cambia excepto por el hecho de que ya no tenemos en la oficina a ese putero desgraciado hecho que es muy de agradecer. Pese a eso, todo es de la misma manera, que si balances de cuenta, actualizaciones de tarjeta, y un largo etcetera. ¿Y os preguntaréis cómo es que pudo haber sido uno de mis mejores días? Pues sencillo.
Media hora más tarde del cierre de la entidad bancaria, justo cuando cerrabamos la caja, recibí una llamada de un número desconocido. En un principio pensé en no cogerlo, muy posiblemente se tratase de alguna compañía telefónica pretendiendo que me cambiase de tarifa o algo similar. Sin embargo mi actual jefa me hizo un gesto para que respondiese ante mi cara de indecisión. La buena mujer se pensaría que no me atrevía a cogerlo sin permiso. Fue por eso por lo que respondí.
Una voz masculina especialmente grave se dirigió a mi con un tono sumamente cortés:
-¿Podría hablar con Victor Choquet?
-Soy yo. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
-Mi nombre es Jose Ángel, editor adjunto de la editorial Averno.-se presentó.
-Encantado.-respondí nervioso por lo que podría conllevar eso. Cómo ya conté al principio de este diario yo escribo por afición aunque siempre he intentado lograr publicar alguna de mis obras.
-Igualmente.-replicó de manera educada.-El motivo de mi llamada no es otro que comentarle que tras pasar varias valoraciones su manuscrito ha sido propuesto para ser editado...
Un tanto para mi”, pensé alegre, la vida por fin me vuelve a sonreir.
-Aunque sería necesario antes de ello un par de detalles...-comentó con tono serio (“me temo que posiblemente me proponga una coedición”).
-¿Cuáles?-pregunté suponiendo la respuesta.
-Necesitaríamos que pasase por nuestras oficinas lo antes posible para formalizar un contrato editorial, además de comentarle un par de ajustes que nos gustaría hacer en su obra.
-Por mi no hay ninguna clase de problema, lo que sin duda me puede resultar más complicado es a lo mejor acudir a esa cita, ya que trabajo en una entidad bancaria, y como usted comprenderá trabajo todas la mañanas, aparte que no se estará muy lejos su editorial.-le expuse.
-Por eso no se preocupe, hemos visto que usted es de Jerez de la Frontera, y nuestra editorial está en Cádiz, por el tema de distancia no creo que haya ninguna clase de problema.-restó importancia.-Además si le es muy dificultoso podemos quedar este sabado para tratar el asunto.
-Estupendo.-sonreí ilusionado.-Digame usted la dirección exacta.
-Calle Sagasta 21.-indicó.-Puede usted pasar a cualquier hora de la mañana a partir de las 10. Le esperamos.
-Allí estaré.
-Les esperamos, hasta entonces pasé un buen día.-se despidió.
-Igualmente.
Nada más colgar el telefono me puse a dar saltos de alegría mientras mis compañeros se acercaban para conocer el motivo de mi felicidad. Rápidamente todos me felicitaron al contarle mi dicha, incluso los que jamás le caí bien. Llevado por la emoción invité a todo el mundo a una cerveza nad más concluir la jornada. Todo fue dicha a lo largo del día al contarlo a familiares y amigos, que pensé que el karma me compensaba por los malos ratos pasados. Llamé a Marian para ir a cenar juntos, aquello había que celebrarlo a lo grande. Nada podía estropearme el día...
...Nada hasta que al ver la televisión mientras mi pareja se duchaba preparándose para la cena, una noticia impacto en mi mente como un obús: Detenidos en La Coruña varios implicados en el traslado de varios cadáveres. A priori aquella noticia no tenía nada de especial a lo que estamos acostumbrado a oír sino hubiese sido porque al parecer estos cadáveres de niños provenientes de latinoamerica eran usados como obras de arte ya que durante su asesinato, un señor conocido como el artista de la Muerte, los ahogaba metidos en una reja en un agujero relleno de una especie de barros para lograr así una escultura dramática que luego vendía a millonarios sin escrupulos.
No contentos con narrar la noticia, la emisora de televisión, quiero recordar que era canal cinco, apoyaba la información con un video que al parecer circulaba por la red, donde se veía el proceso de “creación” del siniestro artista, si podía llamarlo de aquella manera.
No fue en si la noticia, la que me estropeó el día. No dejo de reconocer que era chocante, pero aún así no podía destruir mi ilusión, sino el hecho de que aquellas imágenes yo las había visto antes, y no precisamente a través de internet, sino en al menos dos ocasiones en una pesadilla.
Habrá quien me pueda decir que mi mente me haya jugado una mala pasada como sucede en un dejavû, pero estoy segurísimo de haberlo soñado, aunque en una de las ocasiones, no era con niños latinos, sino con menores africanos. Como en las imagenes expuesta en telivisión pude ver como los niños se introducía en las jaulas sin temor, como si creyesen que convertirse en una estatua fuese algo divertido. Recuerdo que había algunos que seguían sonriendo mientras el barro bloqueaba sus fosas nasales...
Tiemblo de miedo al pensar que la pesadilla y la noticia no sean más que una mera coincidencia...