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domingo, 6 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (sexta entrada)

Cuando la mar puede parecer más calmada llega de repente la tempestad...Quizás resulte muy pretencioso resultar ser metafórico en estos momentos, aunque quizás no resulte más que parte de la locura a la que poco a poco mi cerebro me ha conducido, pero es el sentimiento que albergó tras los incidentes de Cazorla...
Como ya os viniese contando hace poco tiempo me fui junto a Marian de viaje a Cazorla a pasar unos días en la naturaleza, hasta ahí todo fue discurriendo de manera normal; excursiones por la Sierra, largas conversaciones, y mucho amor que profesarnos...Nada nos haría prever el shock que recebí mientras nos bañamos en el río Borosa. Un lugar lleno de pozas donde darse una zambullida para aliviar las calores, donde en el comienzo de la senda que discurre a su par y es visitada por centenares de turistas, existe una catarata desde donde muchos jovenes saltan hacia desde unos tres metros de altura en busca de emoción, y en este caso yo no iba a ser menos. Si hubiese deducido tan siquiera algo de lo que a continuación iba a suceder, me hubiese dejado guiar por los aconsejos de mi pareja quien me aconsejó no lanzarme ante la posibilidad de romperme una pierna o caer de maneras maneras, pero como bien podréis deducir salté...
Un fue un salto limpio sin complicaciones. Una entrada en el agua que muchos saltadores de trampolín hubiesen deseado alguna vez en su vida. Muy posiblemente tras decir esto os estaréis preguntando dónde se halla el problema. Es bien sencillo. Una vez sumergido en el agua, abrí los ojos, cosa que no suelo realizar casi nunca ante el temor de padecer una conjuntivitis, sin embargo ese día los abrí hallando ante mía la misma figura que había amenazado hasta hace poco mis vigilias, delirio que no había vuelto a padecer desde el comienzo del tratamiento farmacológico. Sin embargo allí estaba mirándome con sus ojos como platos y lo peor de todo sonriéndome de manera sarcástica.
Aquella visión me dejó confuso. Entré en un fuerte estado de ansiedad que hizo que perdiese el control de mi respiración. Braceé como si estuviese poseído aunque sin lograr moverme del lugar. Si no hubiese sido por un fornido joven tatuado, a estas alturas yo no podría estar contándolo...
No recuerdo apenas nada lo que sucedió después lo conozco por lo que me ha hablado Marian. Al parecer vinieron las asistencias sanitarias para valorar mi estado y luego fue un psiquiatra quien valoró mi posterior traslado e ingreso en la unidad de agudos del Hospital de Jerez, para quienes no conozcan estas secciones de los hospitales les diré que están las personas que han sufrido una crisis mental grave, o como en mi caso, estaba majareta del todo, porque parece que yo no cesaba de repetir, dicen que plenamente conciente, “Debo buscar mi destino”.
Hasta antes de este suceso mantenía la esperanza de poder abandonar la medicación y volver a tener una vida normal como la del resto de la humanidad, sin embargo cada vez tengo más temores a saber como acabara esto. Tengo miedo de mi mismo, no se que designios pueden conducir a mi mente. Aunque si algo me aterra es ver el estado de tristeza de Marian, sigue estando ahí a mi lado pese a todo, pero en cada encuentro que nos permiten tener la veo tan apagada como una vela a punto de consumirse...Cada noche me planteó sino sería lo mejor dejarlo, permitir que ella sea libre y no tenga que sufrir, pero se me viene la misma respuesta, qué haría yo sin ella. Sé que es un pensamiento egoista pero no sabría vivir sin estar a su lado, pero debo reconocer que debería tener valor porque siempre dije que el verdadero amor es pensar antes en la otra persona que en uno mismo.
No se como saldré de esta encrucijada. Para más inri he oído hablar a los enfermeros con el psiquiatra que tal vez sería una buena idea leer este diario que ando escribiendo, quizás le ayuden a comprender mejor mi delirio, no cesan de repetir. Estoy dispuestos a sacrificar mucho con tal de salir de aquí, lo que no voy a permitir es esa violación de mi intimidad. A partir de ahora lo mantendré oculto sacándolo solo cuando no haya peligro de que me sea retirado. Es curioso que una terapia que en un principio odiaba, ahora se convierta en mi tabla de salvación en este mundo oscuro en el que he penetrado...